Yo no digo, soy más
quizás sea menos.
No me nombro poeta,
soy coherente.
La palabra me fluye
como lo hace el agua, a contracorriente,
hilvanando palabras me surgen alas,
volando me siento libre cual viento,
No me llames poeta,
me faltan tablas,
llámame costurera de sentimientos,
yo no mido los versos,
no se de hiatos, ni sinalefas,
cuando el soneto se acentúa en la sexta,
o sí al final de éste va el estrambote.
Solo se que navego como barquilla
en el mar de los sueños a la deriva,
no me llames humilde,
sinceramente…
Mi verdad es la palabra, que dejó escrita,
no me cuelgues un nombre,
una etiqueta
llámame por mi nombre...
¡No soy poeta!